Monopoly
El clásico de los juegos familiares. Cada jugador compra propiedades, construye casas y hoteles, y cobra alquiler a los demás. Las partidas pueden ser largas, pero existen versiones rápidas que terminan en 30 minutos. Funciona mejor con 3 a 5 jugadores.
Jenga
Jenga no necesita explicación: sacas bloques de una torre sin que se caiga. Es tenso, divertido y perfecto para todas las edades. Cada partida dura entre 10 y 20 minutos y se puede jugar con 2 o más personas.
Dobble
Dobble es un juego de observación y velocidad donde debes encontrar el símbolo común entre dos cartas antes que los demás. Las partidas son muy rápidas y se puede jugar con niños desde los 4 años. Ideal para romper el hielo o para viajes.
Parchis
El parchís es un juego de mesa tradicional donde cada jugador intenta llevar sus cuatro fichas desde la salida hasta la meta. Se juega con dados y combina suerte con decisiones tácticas básicas. Funciona especialmente bien con 4 jugadores.
Scrabble
Scrabble es perfecto para familias que disfrutan las palabras. Cada jugador forma palabras sobre el tablero usando fichas con letras que tienen diferente valor. Es educativo para los niños y competitivo para los adultos.
Trivial Pursuit
Si a tu familia le gusta la cultura general, Trivial es una apuesta segura. Existen versiones para niños y ediciones temáticas que se adaptan a cualquier grupo. Las partidas duran entre 45 y 90 minutos.
Catan
Catan es un juego de estrategia donde cada jugador construye caminos y ciudades en una isla recolectando recursos. Tiene más profundidad que los demás de esta lista, pero se aprende en una partida. Funciona mejor con 3 o 4 jugadores y las partidas duran entre 60 y 90 minutos.
Cualquiera de estos siete juegos puede convertirse en el favorito de tu familia. Lo importante es elegir uno que se adapte a las edades y gustos de todos los jugadores. Si tienes dudas, empieza por Dobble o Jenga, que son los más fáciles de aprender.